Miércoles 9 diciembre 2009
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Enhorabuena lechuguinos. Logramos nuestro propósito.
Alcanzamos la cumbre de nuestra, ya conocida, Sagra. A pesar de estar 6 meses sin hacer senderismo nos portamos y cumplimos. Aunque eso sí, no con pocos esfuerzos. A punto estuvo más de uno/a
de "tirar la toalla". Pero el tesón y la fuerza de voluntad, una vez más, fueron las mejores armas contra la derrota y el abandono. Menudos paisajes podían contemplarse desde el vértice
de aquella enorme joroba montañosa de 2383 mts. El mar de nubes bajo nosotros difuminaba los rayos del sol y pintaba una imagen casi mística. El resto de montañas emergían de entre las nubes y daba
la sensación de estar en otro mundo donde si hay cabida a la imaginación y los sueños.
Un afectuoso saludo a los compañeros de fatigas que encontramos por allí arriba y que eran vecinos de nuestra lechuguina. De molina y de la Alcayna. Espero volvamos a encontrarnos
reinando alguna otra montaña. Echad un vistazo al álbum de fotos -SAGRA III- donde aparecen las fotos que echamos, tal y como os aseguré.
Iremos pensando en la próxima salida y a ver hacia dónde nos dirijimos.
Viernes 4 diciembre 2009
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Lechuguinos todos, este próximo domingo día 6 nos toca pasar una tarde medieval por las
tierras del noroeste. Caravaca nos espera con ganas de hacernos pasar grandes momentos. Y por la noche, a la Puebla de Don fadrique; una
suculenta cena por aquellos parajes de frío seco para levantarnos al día siguiente con la intención de ascender hasta el vértice geodésico de la SAGRA. ¿Lo conseguiremos? Después
de 6 meses sin aventuras, nuestra mente dirá que sí pero nuestras piernas serán contundentes diciéndonos que NOOOOOO. Cualquier persona con un poco de sentido común no pretendería
alcanzar esta cima tras 7 meses sin ningún deporte, pero nosotros somos lechuguinos y como tales nos comportamos. ¡¡A POR ELLA!!
Martes 27 octubre 2009
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19:32
Menudo día pasamos en ese escondido pueblo granadino llamado Castril. Su
caudaloso y refrescante río nos hizo disfrutar de lo lindo y por supuesto, combatir el calor sin ningún problema. Una estupenda comida en el restaurante-hostal -La Fuente- y qué mejor forma
de pasar la sobremesa y hacer la digestión, que echando unas partidas de cartas en la terraza de una cafetería. Lo peor fue la vuelta. Demasiados kms para hacerlos en un solo día. La próxima vez,
que seguro la habrá, nos quedaremos a pernoctar y así disfrutaremos de una velada con la magia nocturna que este rinconcico esconde.
Martes 9 junio 2009
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13:13
Este pasado domingo, día 7 de Junio de 2009, nuestro grupo de lechuguinos decidimos ir a la sierra de
Orihuela aprovechando que estaba muy cerca y así podríamos regresar pronto para poder votar en la elecciones
europeas. Así pues, salimos desde mi casa de la Matanza y paramos a desayunar
decentemente en el restaurante -Casa
Fernández- de Santomera. A pesar de la temprana hora, ya estaba lleno de gente y me resultó gracioso ver que mientras nosostros estábamos tomando el desayuno, había
un grupo de jóvenes resacosos comiendo bocadillos como si se tratara de la hora del almuerzo. Para todo hay un momento en la vida...
Tras el desayuno nos montamos en la autovía del mediterráneo y nos salimos por la carretera comarcal de Orihuela CV-868 (en dirección Murcia-Alicante; la siguiente después
de Santomera). En 3 minutos habíamos llegado a la urbanización Monte Pinar, tomando el camino asfaltado que hay a la derecha, justo antes de la gasolinera. Una vez en la urbanización, localizamos
la calle La Coruña (donde se aprecian las marcas del PR) y ya casi al final de ésta, girando a la izquierda llegamos hasta la calle orense, la cual nos condujo invitablemente hasta un
descampado, donde la gente deja los vehículos para comenzar el ascenso a través de la pista del PR CV 59.
Comenzamos la primera parte del recorrido, URB. MONTE PINAR - CRUZ DE LA MUELA. El ascenso lo iniciamos bastante rápidos ya que el lechuguino Brujuleitor convierte cada salida en un gesto de supremacía personal. La pista tiene una pendiente bastante considerable y
con el calor propio de este tiempo la subida se hace algo dura si llevas un ritmo rápido. Por otra parte, cuando uno está subiendo por estas pistas, "sudando la gota gorda", con las piernas en
"estado de desgracia" y de repente oyes algo por detrás, te giras y observas cómo una máquina o extraterrestre con aspecto de persona sube, literalmente corriendo, y sin ningún problema, es
cuando te empiezas a dar cuenta del mal estado físico en el que estás y te dices a ti mismo "pertenezco al club de los moñas".
En una hora ya estábamos en la Cruz de la Muela. Siguiendo la pista del PR, en la primera bifurcación hay que girar a la izquierda para llegar hasta ella. Desde allí se puede ver
perfectamente toda la vega baja, el embalse o como diría Wikitón, "el amontonamiento de agua" de Torremendo y también parte de la costa de Torrevieja. Fotos, comentarios, mucha agua y enseguida reaunadamos la marcha para completar la segunda parte del
recorrido. CRUZ DE LA MUELA - PEÑA DE ORIHUELA.
Bajamos hasta la bifurcación donde anteriormente habiamos girado a la izquierda y continuamos subiendo por ella, girando a la izquierda en vez de regresar, tomando a la derecha, a la
Urbanización Monte Pinar. La pista está muy bien señalada con las marcas blancas y amarillas y además también hay carteles con explicacion textual de hacia dónde conduce. Pronto llegamos a la cara
sur de la sierra donde la zona se torna más abrupta y el disfrute se hace más intenso. Alli, por el Paseo del Gato, para quienes les guste más el montañismo que el senderismo se sentirán más eufóricos. Este tramo no supone ninguna complicación pero tendremos que ayudarnos de
las manos y la precaución para no darnos un susto. Bajaremos bastantes metros y aunque hay un momento en el que parece que el sendero se pierde, si seguimos las marcas blancas y amarillas que hay
en la pared de la montaña nos conducirá, tras un atisbo de escalada, hasta una cueva que será el deleite de los más aventureros. Pasamos por una gruta ascendente y continuamos por la
pista, observando la gran cantidad de piedras de cuarzo que habían. Enseguida encontramos una umbría con intenso olor a pino y cobijados por ellos, decidimos que había llegado la hora
de reponer fuerzas. Un bocata pequeño y una fruta completaban mi menú lechuguino del día. Seguimos
buscando siempre la cara sur de la montaña hasta llegar al cruce del barranco de las sendas desde el que giramos a la izquierda. A partir de aquí llegar hasta la peña de Orihuela es cuestión
de paciencia y tiempo. Para los que vayan cansados (donde yo mi incluyo) observarán que aunque la peña de Orihuela se presume estar cerca, nos cansaremos de subir otras peñas pensando que habremos
llegado y para desgracia nuestra, volvermos a bajar y subir, al menos un par de veces más hasta llegar a la Peña de Orihuela (634 metros). Una vez allí, se ve mucho mejor toda la parte
litoral alicantina y todas la comarcas cercanas, incluyendo la que me ha apadrinado, Santomera. Pude ver la Matanza, el acueducto y por muy poco no vi el nido donde me cobijo.
Allí arriba, en el vértice geodésico, nos encontramos un buzón que contenía una libreta muy
graciosa donde otros amantes de la montaña dejaron algún comentario. Por supuesto y como no podía
ser de otro modo, nosotros también lo hicimos. Lechuguina, Nortes, Brujuleitor y Wiki, un servidor. Algunas fotos, momentos de abstracción, observando desde allí arriba lo pequeños que somos y lo
grandes que llegamos a creernos .... y enseguida iniciamos el camino de vuelta.
Al regreso, cuando llegamos al cruce del Barranco de las Sendas, en vez de tomar a la derecha por donde habíamos venido, giramos a la izquierda para regresar por otro sitio. No os preocupéis. Este
cruce está muy bien definido y además con cartel explicativo. Por el sendero que nosotros tomamos se desciende rápidamente y se atraviesa una pequeña pedrera que nada tiene que ver con otras
como las del Puig Campana o la Sagra. Pronto llegamos a muy baja altura y paralelos a la autovía, rodeados por pinos, naranjos y limoneros. Vimos varias balsas de riego y la última de todas,
con su aspecto natural de estanque o humedal contenía una enorme garza que rápidamente alzó su vuelo en cuanto nos vió.
En pocos minutos habíamos llegado hasta el Santuario de Nuestra Señora del Pilar, desde el cual se podía ver, a nuestra derecha, la urbanización donde habíamos dejado el coche. Antes se podia atravesar a través del camino carril de los Murcias para llegar directamente
hasta ella, pero ahora han vallado aquella zona y hay que bajar hasta la carretera comarcal para poder llegar hasta el punto desde el cual inciamos la ruta.
Quizá si hubiéramos regresado por el mismo camino en lugar de desviarmos a la izquierda por el cruce del Barranco de las Sendas, se hubiera hecho más ameno. El camino que nosotros tomanos se hace
algo aburrido y eso sumado al cansancio hace que la llegada se haga bastante larga. En cualquie
caso, nuestra recomendación es que no subestiméis este recorrido de unos 18 kms.
Elogiar a la ciudad de Orihuela por el buen estado en que se encuentran los senderos y también su buena información a lo largo de ellos. Puesto que estamos muy cerca, la
visitaremos más de una vez.
Un saludo a todos los lechuguinos y a aquellos otros que lo son pero aún no lo saben.
Por Wiki.
Miércoles 13 mayo 2009
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21:48
Cuando
uno lee en el peridódico un artículo que promociona algún rincón de nuestra tierra para la práctica del
senderismo o para el deleite de nuestros ojos, contemplando hermosos paisajes, imagina, sobre todo, que el que ha escrito el citado artículo se ha informado personalmente, visitándolo para así
mostrar una opinión todavía más objetiva y descriptiva. Pues bien, fruto de esta lógica lechuguina, el pásado domingo, día 10 de Mayo, nos propusimos hacer la ruta que días antes
habíamos visto en el periódico. Una ruta que iniciaba su travesía en la presa de la Risca (campo de San Juan) y
terminaba en el pueblo de Moratalla, toda ella siguiendo el
curso del r
ío Alhárabe a
través de valles y montañas.
Comenzamos desde la misma presa e intentando siempre avanzar junto al río, entre matorrales, zarzas y flora típica de zonas limítrofes a ríos y humedales. Teníamos que ir sorteando obstáculos
constantemente, de modo que el ritmo de marcha era muy lento; nada que ver con cualquier pista o sendero de los que habitualmente recorremos. Para colmo, nuestra lechuguina, con su fobia a las
arañas, se estaba sometiendo a un tratamiento de choque de lo más radical, ya que los pies se hundían entre los matorrales y podías servir de transporte para cualquier bicho feo. La pobre caminaba con ojos de sufrimiento mientras repetía con
ira contenida "no es justo". Por otra parte, verla en aquel estado me provocaba malestar, ya que aquella jornada de senderismo
prometía ser bastante complicada en general. Barro, bichos, zarzas, constantes obstáculos...Vamos; el mismísimo Vietnam con
Chuck Norris en -Desaparecido en Combate-.
Continuamos intentándolo con la esperanza de que en en algún momento se pudiera caminar algo más rápido y sin tener que ir serpenteando de un lado a otro del río constantemente. Tras muchos
rozes, golpes y por supuesto con los pies totalmente mojados, afortunadamente el sendero, por llamarlo de alguna manera, empezó a tomar altura por el cañón donde discurría el
río y hubo un momento en que llegamos a un peligroso cortado
que inevitablemente nos precipitaba al vacío y desde una altura, literalmente mortal. LLegados a este punto decidimos abortar y hacer lo más inteligente...regresar al coche. A la vuelta
buscamos una pista (GR-7) que nos condujo, durante un tramo y de modo muy rápido hasta el núcleo de casas de aquel paraje. No tardamos en llegar
hasta la casa de control de la presa, propiedad de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), donde teníamos aparcado el bólido de Brujuleitor.
En resumen:
Tardamos en regresar 1 hora lo que nos había llevado toda la mañana recorrer por el "camino de las zarzas" (nombre dado por Wiquitón).
No os fiéis demasiado de aquellos artículos de cierto periódico que, según me ha comentado algún compañero de rutas, no ofrece datos de mucha confianza.
Si no hubiéramos decidido regresar en aquel momento, aún estaríamos peleándonos con los matorrales. Se necesita mucho, mucho, mucho tiempo para hacer la
ruta que pretendíamos desde la presa hasta el pueblo de Moratalla.
Por W
iqui